El recuncho de Tana

Todos necesitamos un lugar propio. Un sitio seguro desde el que asomarnos a esa niebla en la que nos arriesgamos a pescar dulces sueños... o ácidas pesadillas. Éste es el mío.

Nombre: Tana
Ubicación: Zaragoza, Spain

Érase una vez una mujer que buscaba. Encontró la perfección en la combinación de las palabras y el silencio. Y por eso, siempre estaba acompañada de libros. No renegaba de sus rarezas, se complacía en ellas. Era un poco desastre, pero auténtica. Sí, yo soy ella. A veces dura, a veces tierna... siempre imperfecta.

martes, enero 24, 2006

Entre hábitos y rarezas

He sido invitada por Max a describir cinco de mis extraños hábitos. Confieso que busqué en el diccionario las palabras hábito y manía. Por si acaso. Tal como pensaba, si a la descripción de hábito, le sumo el calificativo extraño... vienen a dar a lo mismo. Vamos, que se trata de confesar cinco habituales manías. Bien. Antes de meterme en faena, debo comenzar por copiar las bases del juego.
"Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas y añadir el link de su blog o diario web. Es importante dejar un comentario en su blog, diciendo... "Has sido elegido" y decirles que lean el vuestro, para que acepten o no el reto".
1. Empezar el día en silencio. No enciendo la radio. No enciendo el televisor. No escucho música... Hay días en los que tengo prisa porque debo reponer el contenido del frigorífico y la despensa. Otros, en los que he quedado con alguna amiga para acompañarla a comprar algo concreto como ropa, perfume, maquillaje o lencería de hogar. Pero eso sólo sucede de cuando en vez así que, la mayoría de los días en los que estoy sola -algo que depende de los turnos de trabajo que lleve mi marido-, me preparo un té o una infusión bien caliente -mis preferidos son el lady grey, earl grey o el mixté de Hornimans que lleva una mezcla de té negro, pimienta negra, cardamomo, canela y clavo-, pongo la taza con la infusión sobre un calentador en el que brilla la luz de una vela diminuta, que impedirá que a los cinco minutos se haya quedado frío el contenido de la taza. Y leo. Leo durante una media hora por lo menos, mientras voy dando soplidos y sorbitos, para no quemarme la lengua. Luego me pongo a hacer lo básico de la limpieza diaria y con suerte, encuentro hueco, como hoy, para escribir un rato.
2. Llevarme el disman cuando voy a hacer la compra. Así se me hace más amena la espera en la pescadería o la carnicería y no me des-espera tanto el paso de ese tiempo, que con gusto estaría invirtiendo en otra actividad. Claro que... ¡Qué caray! Ir a la compra forma parte de mi trabajo y no todo el mundo puede escuchar con el volumen a tope sus canciones favoritas, mientras está trabajando.
3. Servirme una copa mientras cocino. Puede ser una copa del Rioja o Cariñena con el que regaremos la comida, o un gin tonic, pero es rara la vez que no hay algo acompañándome en mi hora punta de mixturas alquímicas.
4. Llevar un libro y un cuaderno en el bolso -amén de bolígrafo y portaminas, por si las moscas-. El libro puede olvidárseme en alguna ocasión -sobre todo si llevo el discman, que abulta y pesa lo suyo-, pero el cuaderno, nunca.
5. He dejado el hábito más vergonzoso para el final. Evito coger el teléfono cuando no me apetece hablar. Es superior a mí. Los más allegados tienen mi móvil y no dudarían en llamarme si tuviesen alguna urgencia. Si no es así, y necesito silencio, lo demás puede esperar...
Ahora, invito públicamente a contar alguno de sus Extraños Hábitos a Sira, Beclen, Brisa, Elbúcaro, y Ernesto. (Se me hacen cortas las invitaciones, ¡Cuántos nombres han quedado atrás...! Espero que, por medio de Ernesto, les llegarán).

7 Comments:

Blogger beclen said...

ay, tana, nada más lejos de mi intención que rechazar nada que venga de ti. Te agradezco que pienses en mí, pero lo cierto, es que ponerme a escribir sobre un tema como ese no me motiva nada... vaya y hacerlo por compromiso, pues tampoco. Seguro que se te ocurre alguien más a quien enviarle la invitación y yo, ya ves, prefiero escribir sobre lo que surja, me sienta fatal tener "deberes". Quizá sea esta mi manía o rareza. Saludos y gracias por visitarme.Muac

3:39 p. m.  
Blogger incondicional said...

Holas Tana, me han chivado que has estado por mis dominios ;-). Yo ya hice el juego, no me gustó nada, soy reacia a hablar de mi, puse eso como mi primera manía.
Un abrazo.

2:05 a. m.  
Blogger Max Estrella said...

Ay!me encanta lo de la copa mientras se cocina.Yo cuando lo hago o intervengo de pinche o simplemente revoloteo por la cocina me suelo servir vino de aquel con el que se va a comer o "aperitivear".
Ale besos

11:17 a. m.  
Anonymous Ana said...

Hola, Tana.
También yo leo tu blog con atención. Seguimos en contacto. Besos y gracias por tu visita y tus palabras.

9:47 p. m.  
Blogger MrMann said...

Comparto contigo lo de libro y, además, lo del teléfono, y no me avergúenzo de ello. No entiendo por qué uno está haciendo cualquier cosa, suena el teléfono y hay que dejar lo que sea por correr a cogerlo. Y qué me dices de la gente que está hablando contigo, les suena el móvil y te dejan con la palabra en la boca para hablar con otra persona... yo no cojo el fijo y según con quién no cojo el móvil, y otras veces si, como a ti, no me apetece hablar, no se lo cojo a nadie, no estoy en casa y ya está.

10:35 a. m.  
Blogger Tana said...

No te preocupes, Beclen, no pasa nada. Mira tú que en eso de escribir por encargo de un tema que no se me haya ocurrido, sin más, me cuesta mucho. Cada vez que en mi tertulia proponen algo por el estilo, un ejercicio conjunto... sudo tinta china para sacar un texto adelante. Pero en esto de las manías... me he dejado llevar. Al fin y al cabo, sólo un poco de valentía para autoanalizarme y ser sincera a la hora de escribir. Me han quedado muchas manías atrás, no creas, pero ya irán saliendo, ya...
Vaya, Incondicional, lo siento. Es que llevaba un tiempo sin leer los blogs y no pensé que la pregunta hubiera corrido tanto. Me dije: ¿De quién me gustaría conocer las rarezas? y... ¡Plash!Fueron surgiendo nombres aunque, me quedé corta.
Chin-chin, Max :) No es que tenga vergüenza de confesar lo de que paso del teléfono en ocasiones, pero sí que puede sonar egoísta. Lo he puesto porque es cierto; me faltó quizás reconocer que el día que me digan que me llamaron por una urgencia y no se les ocurrió llamarme al móvil... me voy a sentir tremendamente culpable. ¡Qué se le va a hacer!
Bienvenida, Ana. Besos para todos.

3:31 p. m.  
Anonymous Sira said...

¡Hay qué ver...! Otra vez llego tarde, pido mil disculpas por ello.
Prometo escribir en cuanto vuelva de viaje, Tana.

8:15 p. m.  

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