El recuncho de Tana

Todos necesitamos un lugar propio. Un sitio seguro desde el que asomarnos a esa niebla en la que nos arriesgamos a pescar dulces sueños... o ácidas pesadillas. Éste es el mío.

Nombre: Tana
Ubicación: Zaragoza, Spain

Érase una vez una mujer que buscaba. Encontró la perfección en la combinación de las palabras y el silencio. Y por eso, siempre estaba acompañada de libros. No renegaba de sus rarezas, se complacía en ellas. Era un poco desastre, pero auténtica. Sí, yo soy ella. A veces dura, a veces tierna... siempre imperfecta.

martes, julio 04, 2006

Mi Pere Lachaise

No me gusta ponerme en lo peor. Me da la impresión de que aceptar la posibilidad de lo terrible, es como abrirle la puerta y franquearle la entrada.
Así que cuando alguien conocido sufre algún tipo de cataclismo, yo estoy allí para que no se derrumbe, para que no pierda las esperanzas, intentando cerrar esa puerta a los malos augurios a base de abrazos cálidos y sonrisas.
Pero a veces..., a veces no es suficiente. La enfermedad empuja con su ariete, venciendo mi resistencia. Entonces me quedo desarmada y cual espejo, la pena de los que quiero se refracta en mí, se multiplica.
Esta vez he perdido la batalla; en la batalla, una víctima: el marido de mi amiga.

5 Comments:

Blogger Miguel Sanfeliu said...

Lo lamento.
Yo también soy de los que luchan hasta el final y no suelen doblegarse ante las circunstancias. Pero a veces la vida nos pega una patada en... el estómago.
Un abrazo.

9:36 p. m.  
Anonymous dsdmona said...

Ánimo, sé que no es mucho pero a veces lo único que nos consuela de esa amargura es saber que hicimos todo lo que estaba en nuestra mano para evitarla.

10:09 a. m.  
Blogger Tana said...

¡Qué razón tenéis! Gracias por vuestras palabras :)

5:34 p. m.  
Anonymous Brisa said...

Yo también lo lamento mucho, esa impotencia duele tanto que desgarra, pero tu cariño ese regalo que ofreces a quienes tenemos la suerte de compartirte de una u otra manera es un soplo de esperanza, seguro que tu amiga respirará mejor sabiéndote a su lado, a pesar del gran dolor que debe de sentir.

Un abrazo y ánimo tana

9:47 p. m.  
Blogger Ardi Bronston said...

Hay batallas que no se pueden ganar. Somos débiles, por naturaleza, frágiles...

Lo siento igual que el John Donne de Por quién doblan las campanas: tañen por cada uno de nosotros.

Besos

3:52 p. m.  

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