El recuncho de Tana

Todos necesitamos un lugar propio. Un sitio seguro desde el que asomarnos a esa niebla en la que nos arriesgamos a pescar dulces sueños... o ácidas pesadillas. Éste es el mío.

Nombre: Tana
Ubicación: Zaragoza, Spain

Érase una vez una mujer que buscaba. Encontró la perfección en la combinación de las palabras y el silencio. Y por eso, siempre estaba acompañada de libros. No renegaba de sus rarezas, se complacía en ellas. Era un poco desastre, pero auténtica. Sí, yo soy ella. A veces dura, a veces tierna... siempre imperfecta.

lunes, octubre 17, 2005

Desaparecidos

Durante una época de mi vida, siendo niña, hubo gente itinerante rodeándome. Gente que desapareció de mi día a día, sin despedida ni explicación.
Todo giraba alrededor de mi madre. Parecía necesitada de oídos prestos, interesados en sus cuítas y sus penas. Imagino que las mismas penas contadas día tras día, acababan por aburrir. Es lo que se me ocurre para justificar la desapareción de aquellas personas que ella me presentaba como amigos de toda la vida y que yo no recordaba haber visto hasta ese momento.
Sucedía así: de repente comenzábamos a frecuentar una determinada casa a diario. Allí tenía que acudir a la salida del colegio. Era allí donde merendaba y hacía mis deberes. Muchas veces ya no regresábamos a casa hasta después de la cena.
¿Qué hacía mi madre allí cada tarde?Hacía ganchillo y hablaba, hablaba mucho. Demasiado, incluso. De cosas que no debería. Verdades a medias. Medias mentiras. Y yo calladita, siempre sumisa. Escuchando...
Hasta que una sobremesa, antes de salir hacia el colegio, mi madre me avisaba: esta tarde, te espero en casa. Entonces me daba cuenta de que todo había acabado. Se habían terminado las tardes en aquella casa, la que fuera.
Al final, cuando me presentaba alguna amiga de toda la vida, yo comenzaba a despedirla ya antes de llegar a conocerla. El reloj de arena se había volteado y ya sólo era cuestión de tiempo que aquella persona desapareciera, como las anteriores.
Me prometí que cuando creciera no dejaría que eso sucediera, que no dejaría que nadie que me importara de veras se fuera sin darme por lo menos una razón. Ahora, he aprendido que las despedidas no siempre dependen de nosotros. Que siempre habrá quien se marche sin más. Que borrar todo de un plumazo es también un derecho de cada persona. Derecho o cobardía... poco importa. En todo caso, y por mucho que me duela, yo nunca me iré sin decir adios.

11 Comments:

Blogger Portorosa said...

Pues me ha parecido bastante triste lo que cuentas de tu madre, Tana. ¿Pero era culpa suya, crees tú?, ¿era algo merecido, que se veía venir? (espero no ser indiscreto con estas preguntas).
Un beso.

11:02 a. m.  
Blogger beclen said...

jo,que bonitos tu respeto a cómo se vaya la gente y tu decisión de despedirte. Me ha encantado leerte.

6:45 p. m.  
Blogger Tana said...

¿Me perdonaras, mi estimado Señor del Pazo, si te voy contestando en escritos venideros? A veces, en esta sala de espera que es el otoño -como bien apunta Lubidulia :)- una se entretiene intentando exorcizar esos fantasmas que se empeñan en acosarnos, aunque no sea Día de Difuntos...
Me alegro de que te haya gustado, Beclen. Bicos para ambos y, ya sabeis, mi recuncho es vuestro -en breve asaré castañas y siempre hay un cierto calorcillo flotando...-

7:26 p. m.  
Blogger Portorosa said...

¿Perdonarte? No ha lugar, Tana, pues no hay afrenta. Como ahora vengo mucho, ya te leeré.
Yo, de las castañas asadas, prefiero con mucho el olor, fíjate.
Un beso.

8:26 p. m.  
Anonymous Ernesto said...

Precioso. Triste. Bien escrito, leñes. Como te dije en otro sitio, "todo tiene su tiempo". Querida Tana (¿me dejas llamarte así?): a veces, me paseaba por tu blog y era una distracción agradable, pero -ahora- no comprendo cómo es que no descubrí ya entonces lo extraordinariamente bien que escribes y lo que me gusta leerte. Hoy he "caído" (debo ser lento). Me tienes encandilado. Con tu permiso, te enlazo desde mi blog. Es que habiendo castañas, no me quedaba más remedio...¿Se puede? (sólo cogeré una o dos, que engordan).

9:43 p. m.  
Blogger Tana said...

Mi querido Ernesto:-espero no te molestará la familiaridad del encabezamiento-
Me encanta ser "querida" -saberse amada, apreciada y querida creo que es, en el fondo, una de nuestras más secretas aspiraciones y llegar a conseguirlo, nuestro mayor logro; habló mi alma de mujer- así que, te confieso que me halaga esa muestra de familiaridad.
Considero un gran honor que me enlaces a tu "euskal show", por el que me paseo tan a gusto. Confieso que pedí instrucciones a Susana para aprender a enlazaros -llegado el momento os pediría autorización a cada uno, por supuesto- pero soy bastante torpe y tengo tanto miedo a estropear mi recuncho, que tengo que encontrar un rato para crear otro blog en el que realizar las pruebas. Me temo que este lenguaje html me queda grande :(
Venga, compartamos castañas -gallegas, por más señas-: dos para ti y dos para mí. Una vez más, tienes razón: ENGORDAN.
Bicos acastañados y mil gracias por tus piropos -a mi escritura-

10:46 p. m.  
Blogger Max Estrella said...

Tengo la impresión de haber pensado algo parecido a tu conclusión alguna vez...la gente que nos importa no hemos de dejarla marchar...hemos de procurar que no se marche...aunque ese derecho o cobardía (que yo tampoco sé)siempre la tendrán.
Yo lo he comprobado con mi recién desaparecida abuela

11:12 a. m.  
Blogger nacho said...

Estimada castañera. Yo tampoco entiendo porqué algunas personas me abandonan. O no puedo entenderlo. O no quiero entenderlo.

Supongo que yo haré lo mismo con otros.

11:40 a. m.  
Blogger MrMann said...

Me he quedado reflexionando, después de leerte, sobre cómo se ha perdido la costumbre de hacer visitas a las casas, especialmente por las tardes, que solían pasarse charlando... será la televisión, supongo...

5:27 p. m.  
Anonymous Brisa said...

Me doy cuenta de que debiera haber empezado a leer al revés. Mira yo tampoco entiendo a esas personas que se van sin depedirse de mi lo ha hecho alguna, y luego ha regresado como si nada hubiera pasado, quizás pq sabía que volvería a recibirle. Pero a veces me duele mucho el pensar que algunas personas llegan a buscar o recoger algo y cuando lo tienen se van como si nada importará. Me entristece no llego a comprende. Pero.. así que yo tampoco me iría sin despedirme. Un gran beso.

Por cierto yo te he enlazado sin pedir permiso :( no se me ha ocurrido X D :) pero espero que no te importe.

Un besito en el alma.

4:28 p. m.  
Blogger Omar Muharib said...

Querida Tana pues. Buenas noches.

12:11 a. m.  

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