El recuncho de Tana

Todos necesitamos un lugar propio. Un sitio seguro desde el que asomarnos a esa niebla en la que nos arriesgamos a pescar dulces sueños... o ácidas pesadillas. Éste es el mío.

Nombre: Tana
Ubicación: Zaragoza, Spain

Érase una vez una mujer que buscaba. Encontró la perfección en la combinación de las palabras y el silencio. Y por eso, siempre estaba acompañada de libros. No renegaba de sus rarezas, se complacía en ellas. Era un poco desastre, pero auténtica. Sí, yo soy ella. A veces dura, a veces tierna... siempre imperfecta.

viernes, abril 07, 2006

Prohibido envejecer

Envejecer no gusta a nadie pero los síntomas están ahí. Aparecen silenciosos, como gatos, acechando..., y aparentemente nada ha cambiado. Tu sigues sintiéndote como el año pasado o el anterior, con suerte, hasta te sirve la misma ropa. Y de repente, un día cualquiera, te llega un zarpazo. Vas a comprarte la crema hidratante de toda la vida, esa que usas para que la piel no se reseque, y la dependienta te la vende de mil amores... aunque añade de regalo una muestra de otra crema diferente, con colágeno, microesferas, algas del Serengueti o cualquier otro tipo de "milagro", porque "a estas edades, hay que empezar a cuidar la piel para que las marcas de expresión no se conviertan en arrugas". Me lo dice muy sonriente, una veinteañera embadurnada de maquillaje Chanel, oliendo a Cinema de Yves Saint Laurent, con barra de labios de Clinique y unas pestañas kilométricas a base del Lash Lift de Max Factor.
Me dirijo -un tanto escocida, lo confieso- a la parada de autobús más cercana y el siguiente zarpazo apunta a mi yugular. Me encuentro un enorme cartel con la foto de una mujer guapísima que me envía el siguiente mensaje: ¿Cuarenta años?... La mejor edad. Pero a continuación me ofrece una crema con la que estaré 10 años más jóven. ¿En qué quedamos? Me prometen que la cuarentena será estupenda... pero me tientan con prolongar un poco más mi permanencia en el club de los "Treintaytantos". Por supuesto, la cuota quita el hipo. Y ahí sí que ya no me queda más que regresar a casa para lamer mis heridas en solitario.

4 Comments:

Blogger Max Estrella said...

A mi cada vez más me sorprenden la cantidad de productos milagrosos que sacan...tengo la impresión de que las investigaciones avanzan al mismo ritmo que las de la nasa...y cada vez hay más cosas...
en fin te dejo que me voy a echar la crema antiojeras y bolsas....
que he entrado en el selecto club de los treintay...tanto..
bicos

8:20 p. m.  
Blogger Luzbel Guerrero said...

¡Ay querida Tana, quien pudiera tener 38 años!, pero no porque me importe el aspecto de aquella edad, sino por lo que he presenciado desde entonces. No hay arrugas en lo que escribes, y eres hermosa y lozana cuando te leo. Te propondría un pacto por la eterna juventud, pero como acabo de decirle a Lunera, creo que saldría yo perdiendo y me convertiría en alguien mejor,y me garantizaría el escarnio de mi parroquia. Buenas noches

3:34 a. m.  
Blogger La donna è mobile said...

En las cremujas lo que se paga, principalmente, es la publicidad. Ya lo sabes. La Mer, la Prairie, etc. están catalogadas COMO LO MEJOR DE LO MEJOR (y es verdad, lo son). Estas se anuncian poquísimo, apenas lo necesitan, pero no todo el mundo puede permitírselas, aunque la satisfacción que proporcionan sea ilimitada (XDDDD). La cuestión es que hay varias marcas blancas que están bastante bien, la mayoría de venta en farmacias. En concreto, BABE es una línea valenciana (que yo misma utilizo, alternada con alguna de esas que no puedo permitirme, y que suelo pedir cuando llegan cumpleaños y santos y navidad y cosas así) pues eso, que no es nada, nada cara, y da unos resultados estupendos. Pero estupendos.

Pero hacerse viejo es inevitable. La edad se tiene que notar en alguna parte.

10:12 a. m.  
Blogger La donna è mobile said...

(Otra de farmacias, buenísima de poner, XDDDD: La Roche Posay. Y el bolsillo lo nota.)

10:37 a. m.  

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